La palabra “leader”, un anglicismo plenamente
incorporado al vocabulario corriente de los españoles,
tiene en el campo deportivo su mayor y más popular
aplicación diaria.
El equipo, de fútbol, baloncesto, balonmano,
jockey, etc. que encabeza la liga de su especialidad
en cualquier división, es el líder, es el primero de la
clasificación.
En el campo empresarial, la palabra y el concepto
de líder es una meta a la que aspiran numerosos
ejecutivos, sobre todo jóvenes, que han irrumpido en
el mundo de los negocios y de la empresa con la
fuerza, la ilusión, el deseo y la esperanza de ser un
día líderes en su empresa, líderes en su especialidad,
líderes en su actividad profesional.
¿Pero qué significa ser Líderes?
¿Qué características y notas comunes comparten
aquellas personasque son considerados por los demás
como lideres?
Contestando a la primera pregunta diremos que
la traducción al castellano de la palabra inglesa “Leader,
tiene en el diccionario varias acepciones, “CONDUCTOR,
GUÍA, JEFE.” De todas ellas, entiendo que las que mejor
describe la esencia de un líder, su trasfondo más
auténtico es la de guía.
En sentido coloquial, sin embargo, en general,
cuando se dice que alguien y en ese alguien nos
podemos estar refiriendo a personas físicas, profesionales,
empresas, politicos, etc es líder, todos pensamos
que es el primero, en su ramo, en su especialidad,
en su esfera de actividad y por extensión que está
situado, por supuesto, en los primeros lugares de su ámbito de actuación.
Sin embargo cuando decimos que es un líder, la
interpretación que se le da, es la de que esa persona
o esa entidad, es alguien que marca la diferencia, que
está en lo más alto y que marca pautas y comportamientos
que tienden a imitarse por los demás. En una
palabra que es alguien que hace la función de guía y
sirve de referencia a los demás.
Siguiendo al asesor de empresas norteamericano,
James C. Hunter, “debemos distinguir entre gestionar
y liderar. La gestión no es algo que se haga con la
gente, la gestión se hace con las cosas, sin embargo
se lidera a la gente”.
Y define el liderazgo del modo siguiente:
Liderazgo: “es el arte de influir sobre la gente
para que trabaje con entusiasmo en la consecución
de objetivos en pro del bien común.”
Como puede verse tras leer esta definición de
liderazgo, el líder a través de esa influencia que ejerce
sobre los demás, de alguna forma, es evidente que
los está guiando, los está conduciendo en la dirección
adecuada.
Y los guía y conduce para hacer más fácil, más
segura y más rápida la consecución de determinados
objetivos, objetivos que en una empresa mercantil
serán los que constituyan su objeto social, en una
empresa deportiva ganar el campeonato, en una
empresa religiosa acrecentar el número de fieles, en
una fundación el cumplimiento de los fines por los que
el fundador creó la fundación y así sucesivamente.
Dicho lo anterior, me gustaría matizar el por que
he rechazado la palabra jefe. ¿Es que el líder, no es realmente un jefe? En el
sentido amplio y general de lo que significa la palabra
jefe, ciertamente lo es.
Entonces ¿Por qué no usarla para definir al líder?
Pues por una razón muy sencilla, un líder es algo más
que un jefe, un líder es en su esencia, algo distinto
a un jefe. Llamarle al líder jefe, es limitar, es mutilar,
es empobrecer su concepto.
Max Weber, uno de los fundadores de la sociología,
escribió hace años un libro llamado, “Sobre la Teoría
de las Ciencias Sociales”.
En ese libro Max Weber explica las diferencias
existentes entre Poder y Autoridad .
Poder: “ La capacidad de forzar o coaccionar a
alguien, para que este, aunque preferiría no hacerla,
haga tú voluntad debido a tú posición o tu fuerza.”
Todos hemos vividos situaciones de esas, las
conocemos, las hemos visto en gente de nuestro alrededor, las hemos vivido, en alguna ocasión en
nuestras propias carnes.
Autoridad: El arte de conseguir que la gente haga
voluntariamente lo que tú quieres debido a tu influencia
personal”
¿Quién tiene el poder normalmente en un grupo,
con independencia de la naturaleza del grupo?
En una familia el padre o la madre, en una Universidad
el Rector, en una sociedad mercantil el
Presidente, el Consejero Delegado ó el Gerente. En
un vestuario deportivo, el entrenador. En una Comunidad
religiosa, el Superior, en un partido político el
Presidente del Gobierno, en los de la oposición el
candidato a la Presidencia del Gobierno.
¿Pero, en numerosos grupos, el que tiene el poder
oficial tiene la autoridad sobre los miembros del grupo?
En numerosos casos, la respuesta es no.
Si echamos la vista atrás, creo que todos podemos
traer a la memoria casos clarísimos en los que la
persona que era el jefe oficial del grupo, tenía el poder,
pero no la autoridad.
Esto era frecuente en la estructura familiar de
mediados del siglo pasado. En aquella época cuántas
madres detectaban la autoridad, mientras el poder y
la jefatura familiar recaían en el padre.
En cualquier otro tipo de grupo, ocurre también.
Por eso se acuñó en el ámbito empresarial la distinción
entre el poder formal y el poder informal.
El primero lo ostentaba siempre el jefe formal del
grupo y la autoridad moral residía en alguna otra
persona de la organización.
El citado James C. Hunter, “explica que el poder
se define como una capacidad, mientras que la autoridad
se define como un arte.
Ejercer el poder no exige ni inteligencia ni valor.
Los niños de tres años acostumbran a gritar órdenes
a sus padres y a sus animalitos de compañía”
Históricamente han existido gobernantes nefastos
y hombres no vinculados al poder, con una gran
autoridad sobre sus conciudadanos. Ejemplos que me
vienen en este momento a la memoria: Ghandi, Martin
Lucero King.
Y concluye James C. Hunter escribiendo que ”se
puede estar en una posición de poder y no tener
autoridad sobre la gente. Y a la inversa, se puede
tener autoridad sobre la gente y no estar en una
posición de poder.
El objetivo sería estar en el poder y además tener
autoridad sobre la gente.
Podemos también ver la diferencia entre poder y
autoridad porque el poder se puede comprar y vender,
se puede dar y quitar. Puedes tener poder por el hecho
de ser el cuñado o el amigo de alguien , o simplemente
por haber heredado dinero o poder.
Esto no vale para la autoridad. La autoridad tiene
que ver con lo que vales como persona, con tu carácter
y con la influencia que has ido forjando sobre la gente.”
En este punto creo que todos tenemos claro ya,
que un líder no es un jefe, que es mucho más que el
jefe, es la persona que en cualquier posición que esté
con relación a un grupo, detenta la autoridad, incluso
frente al propio jefe.
Como consecuencia de todo lo expuesto, no es
extraño concluir este escrito afirmando que en bastantes
ocasiones el líder acaba ostentando el poder formal
y oficial.
Recordad, a título
de ejemplo a Nelson
Mándela.
La respuesta a la
segunda pregunta, ¿Qué características y
notas comunes comparten
aquellas personas
que son considerados
por los demás
como líderes?
Será objeto de un
próximo articulo en el Blog
de Cases de Dret.
“Carpe Die”.
“Que tengas un día
feliz.”